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El niño y Clovis, su perro amigo, amigo de veras, son los aventureros de estas páginas y de esta historia que comienza cuando el niño le pregunta a su mamá cómo sabe que él no es un perro. Esta pregunta puede parecer simple, sin embargo, a cada explicación de la madre la veremos competir con una ilustración que le lleva totalmente la contra.

 

"Harías pis en los árboles y los chicos de la escuela se subirían a tu lomo", dice segura la mamá.

Varias páginas después se ve al niño y a Clovis en uno de sus juegos favoritos:

Imágenes 'versus' explicaciones de la mamá

 

"¿Y qué más?", le vuelve a preguntar el niño a su mamá, ¿qué otras razones tranquilizadoras tendrá la mamá? Por suerte, parece que muchas, por ejemplo, le contesta que si fuera un perro andaría con la lengua afuera, grande y húmeda; además, le gustaría correr ladrando a los autos.

Como el niño no parece muy confiado con las respuestas, la madre ensaya otras:

"Hijo, si fueras un perro te gustaría embarrarte en los charcos y correr ladrando a los autos", y también "aullarías por la noche sin dejarnos dormir". Ocurre que luego de una tarde de juegos favoritos entre el niño y el perro, los dos han llegado a casa en un estado lamentable. La madre lo ve entrar con la ropa hecha una mugre e inmediatamente lo manda al jardín hasta que se saque la ropa sucia y esté en condiciones de entrar a la casa, como cualquier otro niño.

¿Creen que los dos amigos se hicieron mucho problema por quedarse solos en el medio del jardín, en plena noche?